Un poco puede ser mucho

La semana pasada vivimos una experiencia diferente en nuestra empresa, algo sencillo, sin coste, pero que nos ha reportado enormes beneficios.

Decidimos ceder una pequeña sala de reuniones a la Fundación ANDE para que organizaran un mercadillo solidario.

En una gran mesa y con la ayuda de unas sillas, se expuso un montón de pequeñas manualidades realizadas por personas con algún hándicap: bufandas, cajitas, pulseras, chuches, bolsas de tela, cojines….

El día empezó invitando a nuestros protagonistas un poco de café y cola cao. A partir de ahí, todo fue recibir. Nos explicaron la manera en cómo trabajan en los talleres, los nombres de los profesores, la descripción de los productos, peticiones de fotos… y lo más destacado: RECIBIMOS SONRISAS.

SONRISAS de aquellos que tenían el papel de vendedores y se veían desbordados a preguntas como ¿tienes más…? ¿Qué precio tiene? ¿Y éste, hay de otro tamaño? ¿Otro color?

SONRISAS de los tutores que ayudaban sin entrometerse.

SONRISAS de todos los trabajadores que disfrutaron de un pequeño momento diferente, de una experiencia que es mucho más que una compra: los beneficios de la diversidad, la apertura de las mentes a la realidad de que los prejuicios, los hándicaps y los estereotipos son sólo un lastre que no tienen cabida en nuestra cultura corporativa

Y estamos seguros: SONRISAS de aquellos que recibirán los regalos que tanto disfrutamos comprando en el mercadillo benéfico.

Repetiremos la experiencia. ¡Seguro!

Ana Pérez

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